El aquaplaning es una de las situaciones más peligrosas al conducir con lluvia. Ocurre cuando los neumáticos no pueden evacuar el agua y el coche pierde contacto con el asfalto, quedando prácticamente sin control.
Saber cómo reaccionar correctamente puede evitar un accidente grave.
Qué es el aquaplaning
El aquaplaning se produce cuando:
- Hay mucha agua en la calzada
- Los neumáticos están desgastados
- La velocidad es excesiva
El coche “flota” sobre el agua y no responde a la dirección ni al freno.
Cómo identificar que estás sufriendo aquaplaning
- El volante se vuelve muy ligero
- El coche no responde al giro
- El motor sube de vueltas
- Sensación de pérdida total de control
Qué hacer si el coche entra en aquaplaning
- No frenar bruscamente
- Levantar suavemente el pie del acelerador
- Mantener el volante recto
- Esperar a que las ruedas recuperen contacto
El ABS y el ESP pueden ayudar, pero no hacen milagros.
Qué NO hacer nunca
- Girar el volante de forma brusca
- Frenar con fuerza
- Acelerar para “salir” del agua
Estas acciones empeoran la pérdida de control.
Factores que aumentan el riesgo de aquaplaning
Neumáticos gastados
- Dibujo por debajo de 3 mm
- Mala evacuación del agua
Presión incorrecta
- Menor superficie de contacto
- Más riesgo de flotación
Velocidad elevada
- A más velocidad, más riesgo
Cómo prevenir el aquaplaning
- Revisar el estado de los neumáticos
- Mantener la presión correcta
- Reducir la velocidad con lluvia
- Evitar charcos profundos
Recomendación RSAmotor
El aquaplaning no avisa. Unos neumáticos en buen estado y una conducción suave son la mejor defensa. En lluvia, la velocidad y el estado del coche marcan la diferencia.